Al mismo tiempo, escucharon diversos sonidos que se distinguen en un mismo paraje durante el día y la noche: los pájaros nocturnos, el viento, el ir y venir de los hombres que trabajan… y percibieron cómo estos sonidos naturales son absorbidos por instrumentos que los convierten en música de compositores extraordinarios, como Stravinsky o Béla Bartók.
También participaron creando su propio sonido de la lluvia y cantando alegres al son de los instrumentos. Se portaron y disfrutaron estupendamente.




